Pedro Linares López nació en la Ciudad de México el 29 de junio de 1906. La familia Linares vivía de la cartonería. El abuelo, Celso Linares, comenzó a hacer las piñatas con papel y cartón en lugar de las ollas de barro. El padre, José Dolores Linares, le enseñó el oficio desde joven. Con lo aprendido en casa Pedro elaboraba piñatas, máscaras de carnaval y los tradicionales Judas que vendía en mercados como el de La Merced. El taller familiar estaba en la actual colonia Merced Balbuena de la alcaldía Venustiano Carranza.
En 1936, a los 30 años, el artesano enfermó de gravedad. Las fuentes no coinciden sobre la enfermedad. Algunas hablan de una fiebre muy alta mientras otras mencionan una úlcera en el estómago que lo dejó inconsciente. Según el relato del propio Linares, durante esos días soñó con un lugar parecido a un bosque. Ahí vivían animales formados con partes de otros: alas, cuernos o colas que no correspondían entre sí. Todos repetían la misma palabra: alebrijes. Al recuperarse hizo lo que mejor sabía hacer. Con el papel, el engrudo y la pintura comenzó a dar forma a las criaturas del sueño. Con los años el mismo Linares reconoció que las figuras fueron cambiando, por lo que el sueño fue el punto de partida y no un modelo fijo.
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El trabajo del cartonero llamó la atención de Diego Rivera y Frida Kahlo. La pareja ya le compraba Judas y le pidió nuevas piezas. Parte de la obra hecha para Rivera se exhibe hoy en el Museo Anahuacalli. La fama fuera de México llegó en 1975 con el documental de la cineasta británica Judith Bronowski. En 1977 la misma cineasta filmó otro documental sobre Manuel Jiménez, artesano oaxaqueño de la madera. A partir de ese momento los alebrijes de Oaxaca comenzaron a tallarse en madera de copal. Esa versión se volvió tan popular que muchas personas creen que los alebrijes nacieron allá.
En 1990 el artesano recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Artes y Tradiciones Populares. Murió en enero de 1992 a los 85 años. Los hijos, entre ellos Felipe y Miguel Linares, continuaron el oficio en el taller de Merced Balbuena. Después lo hicieron los nietos. El 30 de diciembre de 2019 la Gaceta Oficial de la Ciudad de México publicó el decreto que declaró a los Alebrijes de Pedro Linares López como Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México. Con ese decreto quedó reconocido de manera oficial lo que la familia siempre sostuvo: los alebrijes nacieron en la capital.

