
En la Calles Chilangas siempre hay puertas hacia otros mundos. Algunas se abren en los mercados, otras en los altares callejeros, y de vez en cuando, una aparece en un museo. Hoy, el Franz Mayer nos invita a atravesar un portal directo al Japón profundo con la exposición Japón: del mito al manga.
Un viaje entre olas y ternurines
La muestra reúne más de 150 piezas que van desde la emblemática Gran ola de Kanagawa de Hokusai —esa imagen que todos hemos visto en cuadernos, playeras y hasta en tatuajes— hasta objetos delicados como netsukes tallados en marfil, kimonos bordados, juguetes, manga y animación.
Lo interesante es que el recorrido no es lineal: no empieza en un siglo y termina en otro. Está dividido en cuatro universos —Cielo, Mar, Bosque y Ciudad— que mezclan lo ancestral con lo contemporáneo. Una estampa ukiyo-e puede convivir con un personaje de caricatura; un dragón mitológico se encuentra con Pikachu; un kimono dialoga con la estética de Studio Ghibli.
Japón y la ciudad que lo acoge
En el Franz Mayer, Japón no se siente lejano. Al contrario: cada sala nos recuerda que la cultura nipona hace tiempo que se volvió parte de la vida chilanga. Desde las caricaturas que marcaron la infancia de varias generaciones —Dragon Ball, Sailor Moon, Caballeros del Zodiaco— hasta los cafés temáticos de la Frikiplaza, lo japonés ya es parte de la memoria urbana de la capital.
Esta exposición juega con esa familiaridad. No presenta a Japón como un exotismo, sino como un vecino cultural que nos ha acompañado en las pantallas, en los sabores del ramen de la Juárez o en los amuletos que se venden en bazares del Centro.








Talleres, mangas y encuentros
La expo no se queda en lo contemplativo. Ofrece talleres para crear tu propio manga, círculos de lectura y noches temáticas que transforman al museo en un puente vivo entre culturas. Es una invitación no solo a mirar, sino a participar, a reconocer en las líneas del dibujo japonés algo que también late en el trazo de nuestras calles.
Del mito al manga, de Edo al Centro
En una ciudad tan mestiza como la nuestra, esta exposición recuerda que ser chilango también es apropiarse de lo global y reinventarlo. Así como el mariachi sonó en Japón y se volvió propio, aquí la Gran Ola encontró un eco en murales, grafitis y hasta memes.
Del mito al manga, de Edo al Centro Histórico, de los templos sintoístas a la Alameda: la CDMX se convierte en escenario donde Japón también late. Porque esta ciudad sabe hacer suyo todo lo que toca, y al final, entre ternurines y dragones, nos enseña que las culturas no se excluyen, se mezclan.
Autor
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Christian Ramírez Carrillo es un cronista y narrador visual que explora las historias escondidas en cada rincón de la Ciudad de México. Ha trabajado en varios países en Consultoría y es fundador de proyectos culturales como el Museo Puertas Abiertas y La Transformación, Christian combina su pasión por la fotografía con un profundo interés en el tejido social de la ciudad. Desde su perspectiva, la crónica es una forma de rescatar la identidad de la ciudad, capturando momentos que reflejan tanto lo efímero como lo eterno, hablar de la historia es entender que todos somos parte de ella. En Calles Chilangas, su lente se posa sobre lo cotidiano para revelar las conexiones entre las personas, el espacio y la historia, invitando al lector a ver la Ciudad de México como un ser vivo, cambiante y rebosante de relatos. Su trabajo, en el que el arte y la palabra se encuentran, ofrece una puerta abierta a las historias que dan forma a esta metrópoli compleja y fascinante.
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