Hay tardes en las que el Centro Histórico invita a caminar sin prisa, y este viernes 31 de julio el Museo Nacional de Arte ofrece una razón especialmente buena para hacerlo, además de la última oportunidad del mes según la cartelera de julio. Entre las 12:00 y las 14:00 horas, sus salas temporales reciben a quienes quieran sellar, aunque sea de manera simbólica, su propio Pasaporte MUNAL: un taller gratuito, con cupo para apenas 20 personas y sin necesidad de registro previo, que convierte una visita común en un pequeño viaje guiado por casi cien años de imágenes.
El destino de ese viaje es la exposición «México: ruta y destino», una muestra que no se conforma con exhibir cuadros, sino que propone algo más parecido a hojear un álbum familiar enorme, el de todo un país. Ahí conviven cerca de 380 piezas entre pintura, fotografía, cine y diseño, y basta caminar unos pasos para toparse con un mapa turístico de los años veinte, una revista ilustrada amarillenta por el tiempo o una postal que alguna vez alguien mandó desde algún rincón del territorio nacional. Cada objeto cuenta, a su manera, cómo México aprendió a mostrarse a sí mismo desde los años posteriores a la Revolución hasta el periodo que se conoció como el Milagro mexicano.
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El recorrido está pensado como una historia con capítulos. Primero llegan las miradas más antiguas sobre el territorio y su patrimonio, casi como una presentación del personaje principal. Después entra el turismo, con sus rutas, sus itinerarios y sus promesas de aventura, y más adelante la muestra se detiene en cómo el propio cuerpo mexicano se volvió también parte de esa postal ideal que se ofrecía al mundo. El cierre invita a pensar en los símbolos que, sin que casi nadie lo planeara, terminaron definiendo lo mexicano ante ojos extranjeros. En ese trayecto aparecen dos protagonistas silenciosos: el mural «Vistas de Puebla», pintado por Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Atl, y el «Mapa de Producción de la República Mexicana (Rutas marítimas)», de Miguel Covarrubias, una obra que estuvo dañada desde el sismo de 1985 y que hoy vuelve a respirar gracias a una restauración cuidadosa del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del INBAL.
Detrás de esta puesta en escena está la curaduría de Claudia Garay, quien organizó la muestra en el marco del Mundial Social 2026, un contexto que suma otra capa de sentido: mientras el mundo vuelve a poner los ojos en México, el propio museo se pregunta cómo se construyó esa mirada a lo largo del siglo pasado. Parte de las piezas llegaron en préstamo desde el acervo Arte y Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego, entre las que destaca el archivo de Anita Brenner, una escritora que dedicó buena parte de su vida a contarle al mundo lo que estaba pasando en el arte mexicano. La exposición seguirá abierta hasta el 14 de febrero de 2027, así que hay tiempo de sobra para regresar más de una vez, aunque el taller que la acompaña este mes tiene fecha de cierre muy próxima.
Y es que, según la cartelera de julio, este viernes representa la última fecha disponible para vivir Pasaporte MUNAL tal como se ha ofrecido durante el mes. Quien llegue esa tarde no solo saldrá con más información sobre la exposición, saldrá entendiendo un poco mejor cómo, imagen por imagen, se fue tejiendo la idea de México que todavía hoy reconocemos en una postal, en una película vieja o en un cartel de otra época. Y se irá, además, con la certeza de haber alcanzado a subirse a este recorrido justo antes de que la cartelera cambiara de mes.
La continuidad del taller en agosto dependerá de la próxima cartelera del museo.
