La feria del maíz y la barbacoa en Tlalpan

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Tlalpan tiene una de las ofertas gastronómicas más consistentes y menos celebradas de la Ciudad de México. Sus pueblos originarios conservan preparaciones que no se replican fácilmente fuera de su territorio y la barbacoa es la más conocida de ellas. El 13 y 14 de junio, la alcaldía convierte esa tradición en un gran evento: la Expo Barbacoa y Maíz reúne en el Campo de Béisbol La Joya a los productores locales para que sean ellos mismos quienes pongan su trabajo frente al público de la capital.

Es la tercera edición de una feria que arrancó en diciembre de 2025 y que en menos de un año ha pasado de ser una convocatoria local a un evento de agenda para la ciudad. La primera entrega mostró que había demanda real. La segunda, en febrero de 2026, consolidó el modelo: entrada libre, pago directo al productor, sin intermediarios. Esta tercera amplía el concepto para incluir con igual peso la cultura del maíz, lo que convierte a la feria en un retrato más completo de la cocina de los pueblos originarios de Tlalpan.

El recorrido por los puestos ofrece una lectura de esa cocina en tiempo real. Están los cortes de barbacoa en sus variedades clásicas: maciza, costilla, espaldilla, panza y surtida. Está el consomé, que llega caliente al vaso y que en el sur del Valle de México funciona como apertura obligatoria de cualquier comida que se tome en serio. Y están los productos del maíz: tortillas hechas a mano, quesadillas, tlacoyos, gorditas y garnachas preparadas por cocineras de comunidades que trabajan con maíz nativo. Las salsas son de molcajete.

Comunidades como San Miguel Topilejo y La Magdalena Petlacalco son referentes históricos de la barbacoa en la alcaldía. Sus productores mantienen el proceso tal como se practica desde hace generaciones: la carne se envuelve en pencas de maguey, se coloca sobre piedras calientes en un hoyo excavado en la tierra y se deja cocer durante horas. El resultado no tiene equivalente en ninguna técnica posterior. El maguey que protege la carne durante la cocción es la misma planta que los pueblos del altiplano han usado durante siglos para producir fibra, bebida, alimento y herramienta. Que aparezca en el proceso de la barbacoa no es un detalle técnico: es una continuidad cultural que la feria pone en valor.

El maíz es el otro eje de la expo. Los tlacoyos y las quesadillas de las cocineras de Tlalpan no se preparan con masa industrializada. El maíz que usan es nativo, cultivado en milpas de la propia demarcación, y la tortilla que producen es resultado de la nixtamalización: la cocción del grano en agua con cal que transforma su valor nutricional y su textura, proceso con al menos tres mil años de historia documentada en Mesoamérica. Lo que se sirve en la feria es el resultado vivo de esa historia.

El programa de los dos días incluye música en vivo y espectáculos culturales que acompañan la experiencia gastronómica. La feria no es solo para comer: la alcaldía la concibe como un espacio de encuentro entre productores y público donde la cocina funciona como punto de entrada a la identidad de los pueblos que la producen. Para los expositores representa también ingresos directos en un contexto en que los pequeños productores y cocineras tradicionales raramente acceden a los circuitos de distribución de la ciudad.

El Campo de Béisbol La Joya se ubica en Insurgentes Sur 389, colonia La Joya, Tlalpan. El horario es de las 8:00 a las 17:00 horas en ambas jornadas. La entrada es libre; solo se paga lo que se consume. Para llegar en transporte público, la opción más directa es la Línea 1 del Metrobús con bajada en la estación La Joya. La feria ocurre dos días después del inicio del Mundial 2026, cuando la Ciudad de México recibirá una de las afluencias turísticas más altas de su historia reciente. Tlalpan responde con lo que siempre ha tenido: una cocina que no necesita adaptarse para impresionar.

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