Museo

Las piezas mexicanas que el Museo Británico atesora desde 1753

Un bule pintado de 1491 fue de las primeras piezas mexicanas en cruzar el Atlántico, y abrió paso a un acervo que hoy ronda las quince mil piezas, entre ellas una serpiente cubierta de turquesa que perteneció a Moctezuma.

ARCHIVO · CALLES CHILANGASMUSEO
Compartir
Espacio publicitario
728 × 90Leaderboard

En 1753, cuando el Museo Británico abrió sus puertas por primera vez, apenas tres objetos mexicanos formaban parte de su acervo. Eran un bule pintado que databa de 1491, usado como recipiente y probablemente elaborado en México después de la Conquista, un jarro de cerámica roja hecho por manos indígenas en Campeche para enfriar agua, fechado en 1780, y una pequeña cabeza tallada en basalto que los primeros catálogos describieron como egipcia, aunque en realidad se trataba de un pendiente mesoamericano, probablemente de origen tolteca. Los tres pertenecían a la colección personal del médico y naturalista Hans Sloane, cuyo legado dio origen al museo mismo. Durante casi tres siglos, mientras España mantuvo un control férreo sobre sus colonias americanas, muy pocos objetos mexicanos lograron cruzar el Atlántico hacia Europa y los que lo hicieron llegaron de forma esporádica, dispersos entre gabinetes de curiosidades y colecciones privadas de la nobleza.

La consumación de la Independencia de México, en la década de 1820, transformó por completo ese panorama. Entre 1823 y 1825, el entonces canciller mexicano Lucas Alamán entregó de manera oficial varios lotes de piezas prehispánicas al gobierno británico, un gesto diplomático pensado para estrechar la relación entre ambas naciones recién vinculadas. Fue el primer intercambio patrimonial impulsado desde el propio Estado mexicano y marcó un parteaguas frente a las adquisiciones que hasta entonces habían dependido casi por completo de la iniciativa de coleccionistas y viajeros extranjeros.

A partir de ahí, una oleada de coleccionistas británicos se encargó de ampliar el acervo. William Bullock viajó a México en 1822 y regresó con una colección de 101 piezas, de las cuales 39 se catalogaron como antigüedades, entre ellas 24 objetos prehispánicos diversos y un conjunto de réplicas de escenas relacionadas con la Conquista. Una década después, en 1832, el capitán de los Ingenieros Reales Vetch adquirió una colección de esculturas huastecas excavadas cerca del río Pánuco, que ingresó al museo en 1842 junto con los materiales que el capitán Nepean había reunido en la Isla de Sacrificios en 1844. La incorporación más significativa llegó en 1857, cuando el coleccionista Christy compró en subasta los objetos de mosaico de turquesa que habían pertenecido a la Colección Hertz, piezas que con el tiempo se convertirían en algunas de las más admiradas del museo.

Entre las piezas que hoy definen la colección mexicana del Museo Británico destaca la Serpiente de Dos Cabezas, un pectoral labrado en madera de cedro y recubierto con cerca de dos mil fragmentos de turquesa y concha, elaborado entre los siglos XV y XVI y que se cree fue un regalo enviado por Moctezuma a Hernán Cortés. A su lado se exhibe el “Códice Zouche-Nuttall”, un manuscrito mixteca pintado sobre piel de venado que narra genealogías y alianzas políticas de varios siglos; el documento apareció en un monasterio dominico de Florencia en 1859, fue adquirido por el coleccionista Robert Curzon y finalmente donado al museo en 1917. Completan el conjunto las máscaras rituales de mosaico de turquesa dedicadas a Tezcatlipoca y a Quetzalcóatl, referentes obligados en cualquier estudio sobre el arte mesoamericano fuera de México.

Espacio publicitario
336 × 280Rectángulo

El acervo mexicano del museo ronda hoy las quince mil piezas de distintas épocas y culturas, desde el mundo olmeca hasta el imperio azteca. Pese a esa magnitud, apenas un aproximado de 27 objetos permanecen expuestos de forma permanente en la Sala 27, la Galería de México, mientras el resto se conserva en reserva o se estudia en los laboratorios del museo. La cifra resulta modesta frente al tamaño total de la institución, que resguarda alrededor de ocho millones de objetos provenientes de todo el planeta.

El debate sobre la restitución de patrimonio mexicano en el extranjero sigue vigente. En febrero de 2026, la Secretaría de Cultura y el INAH lograron gestionar la repatriación de siete piezas arqueológicas que se encontraban en Países Bajos, dentro de una política más amplia de recuperación de bienes culturales impulsada por el gobierno mexicano. El Museo Británico, por su parte, no ha modificado la exhibición permanente de su colección mexicana ni ha anunciado cambios en su postura sobre las piezas que resguarda.

CC
Calles Chilangas
Crónica urbana de la Ciudad de México. Sus calles, su gente y la memoria que guardan sus rincones.
Espacio patrocinado
970 × 250Billboard

Calles Chilangas. 2026. Todos los derechos reservados.