Barrios Chilangos

La Posada del Sol, el hotel encantado en la Doctores

La Posada del Sol, en la colonia Doctores, abrió en 1945 como hotel de lujo y cerró ocho meses después. Hoy guarda murales y esculturas que el público no puede ver, además de algunas de las leyendas más conocidas de la ciudad.

ARCHIVO · CALLES CHILANGASBARRIOS CHILANGOS
Compartir
Espacio publicitario
728 × 90Leaderboard

En la esquina de Avenida Niños Héroes y Doctor Navarro, en la colonia Doctores, una reja verde separa la banqueta de un conjunto de edificios de ladrillo, cantera y azulejo. Desde la calle se alcanzan a ver ventanas en arco, balcones de hierro y muros con grafiti, pero no se puede entrar: la Posada del Sol está cerrada al público desde hace décadas. El ingeniero español Fernando Saldaña Galván empezó a levantarla en 1935 con la idea de abrir un hotel de lujo para hospedar y reunir a artistas e intelectuales. Durante la obra cambió varias veces de arquitectos e ingenieros, por lo que el resultado responde más a sus propias decisiones que a un proyecto de autor.

Detrás de la reja, el terreno tiene una superficie superior a los 7 mil metros cuadrados. Hay catorce edificios: el principal tiene ocho pisos y los demás, cuatro. Entre ellos se reparten jardines, patios con fuentes, una capilla, salones de baile, un teatro al aire libre y un auditorio con el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz. En la fuente del jardín está Añoranza, escultura del colombiano Rómulo Rozo, quien hizo cinco piezas para el hotel; otra de ellas, Maternidad, se colocó en el Salón de los Espejos. Los murales del teatro, los pasillos exteriores y varias zonas comunes los pintaron Francisco Montoya de la Cruz, Pilar Calvo y Roberto Cueva del Río, autor de Así nació esta patria, una escena sobre la firma de la Constitución de Apatzingán en la que aparece retratado el propio Saldaña.

El hotel abrió en 1945 y funcionó apenas ocho meses. Saldaña había pedido un préstamo al gobierno de Manuel Ávila Camacho para terminar la obra y, como no pudo pagarlo, el inmueble fue embargado durante el sexenio de Miguel Alemán. Saldaña murió en 1952 en su domicilio, a causa de una enfermedad respiratoria. Los edificios albergaron después oficinas y bodegas de distintas dependencias, entre ellas una guardería para hijos de trabajadores del gobierno en los años sesenta, hasta que a finales de los setenta quedaron sin uso. Desde entonces se han anunciado varios proyectos de rescate, el más reciente en 2021, cuando la Ciudad de México lo donó a la Universidad del Bienestar Benito Juárez para una escuela de derecho. Hasta abril de 2025 no se había iniciado ningún trabajo en el sitio.

Las décadas sin uso explican buena parte de su fama de lugar encantado. Frente a la capilla hay una escultura de San Francisco de Asís; la leyenda más repetida dice que ahí apareció colgado Saldaña, versión que contradicen los datos sobre su muerte. La otra historia ocurre en la habitación 103: se cuenta que, cuando funcionaba la guardería, una niña se extravió y la encontraron sin vida en ese cuarto. Hoy hay ahí un altar con juguetes y dulces que han dejado los visitantes. Ninguno de los dos relatos tiene respaldo documental. El inmueble pertenece al Gobierno de la Ciudad de México y en ocasiones se presta para filmaciones, como la de la película Kilómetro 31. En el jardín sigue la placa de piedra que firmó Saldaña, en la que dejó escrito que pocas personas podrían proyectar, construir y terminar una obra así.

Espacio publicitario
336 × 280Rectángulo
CC
Calles Chilangas
Crónica urbana de la Ciudad de México. Sus calles, su gente y la memoria que guardan sus rincones.
Espacio patrocinado
970 × 250Billboard

Calles Chilangas. 2026. Todos los derechos reservados.