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El Taquito Taurino: 109 años de historia

De una recaudería de frutas y verduras a un ícono de la gastronomía mexicana: la historia de El Taquito Taurino, el restaurante centenario que sirvió a María Félix, Marilyn Monroe, John F. Kennedy y el papa Juan Pablo II, y que hoy continúa su legado en San José Insurgentes.

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En una esquina del Centro Histórico de la Ciudad de México comenzó, en 1917, una historia que hoy suma 109 años. Marcos Guillén González, originario de Guadalajara, y Concepción Rioja, conocida como Conchita, se instalaron con sus hijos en el barrio de Tepito y abrieron una pequeña recaudería de frutas y verduras. El giro del negocio cambió cuando Marcos le pidió a Conchita que instalara un anafre y un comal para cocinar mientras atendían el puesto. Ella empezó a preparar antojitos mexicanos, entre ellos sopes, pambazos y quesadillas de papa, queso y flor de calabaza, junto con tacos de lengua y carnitas. La respuesta de los clientes fue tan buena que, con el tiempo, la comida desplazó por completo a la venta de verduras.

Hacia 1923, el negocio se consolidó como restaurante en una accesoria rentada en la esquina de El Carmen y Bolivia, en pleno Centro Histórico. Ahí nació formalmente El Taquito Taurino, nombre que la familia atribuye tanto a la afición de Marcos y su hijo David por la tauromaquia como al vínculo cotidiano con el gremio taurino. Su nieto Marcos Guillén, quien hoy dirige el negocio, ha contado en entrevistas que sus abuelos coincidían con gente del medio taurino durante sus compras en el rastro, y que ahí surgió el trato con el torero Rodolfo Gaona, una de las figuras más importantes de esa disciplina en México en aquellos años. Gaona y otros toreros se volvieron visitantes recurrentes después de sus faenas, lo que terminó por darle al restaurante su identidad y su nombre.

El crecimiento del negocio fue una empresa familiar. David, Enrique y Rafael, los tres hijos de Marcos y Conchita, ayudaron a sus padres a levantar lo que se convirtió en el único restaurante taurino de México. Para la década de los cuarenta, ya era habitual encontrar ahí a figuras destacadas de la sociedad mexicana, y con los años las paredes del restaurante se fueron llenando de fotografías de sus visitantes, hasta acumular, según distintas fuentes, entre 1,800 y cerca de 3,000 imágenes que documentan casi un siglo de vida cultural y política de la ciudad.

Entre los episodios mejor documentados de esa historia está el banquete que El Taquito preparó para la boda de María Félix y Jorge Negrete, celebrada el 18 de octubre de 1952, con carnitas, sopa de nopales y pollo en mole poblano con arroz. Una década más tarde, en febrero de 1962, Marilyn Monroe visitó el restaurante durante su paso por México, acompañada por el cineasta Emilio El Indio Fernández y varios periodistas; hubo mariachi, margaritas y, de acuerdo con quienes estuvieron presentes, hasta un baile con Rafael Guillén, hijo de los fundadores y entonces al frente del negocio.

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Ese mismo año, en junio de 1962, El Taquito ofreció un banquete para 200 invitados en el Castillo de Chapultepec en honor al presidente John F. Kennedy y su esposa Jacqueline, durante la visita oficial organizada por el entonces presidente Adolfo López Mateos. En enero de 1979, el restaurante estuvo a cargo de la comida para más de dos mil personas con motivo de la primera visita a México del papa Juan Pablo II, encargo que llegó por gestión de Guillermo Schulenburg, entonces abad de la Basílica de Guadalupe y cliente frecuente del lugar. Y en 1992, El Taquito preparó antojitos mexicanos para una cena en honor al entonces príncipe Carlos de Gales, hoy rey Carlos III del Reino Unido, en el Museo Franz Mayer.

Entre las anécdotas que se conservan en la memoria familiar está la del presidente Emilio Portes Gil, quien gobernó México entre 1928 y 1930. De joven, siendo estudiante, acudió al fundador Marcos Guillén para pedirle fiada la comida con la que atendería una visita, comprometiéndose a pagar en cuanto tuviera los recursos. Años después, ya como presidente, regresó al restaurante para saldar aquella deuda; don Marcos le respondió que olvidara la cuenta y que lo único que necesitaba de él eran los réditos, en referencia al prestigio que esa relación le dio al negocio.

Rafael Guillén, hijo de los fundadores, mantuvo el negocio en marcha hasta su muerte, el 13 de diciembre de 2010, cuando tenía 92 años. En 1998, la Lotería Nacional le rindió homenaje con una serie conmemorativa por sus aportaciones a la gastronomía mexicana durante 75 años, y en 2009 el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, le entregó un diploma de honor por el Bicentenario. El relevo generacional recayó después en sus hijos Marcos y Rafael Guillén, nietos de los fundadores, quienes hoy dirigen el negocio junto con la cuarta generación de la familia: Carla Guillén, al frente de la cocina, y Rafael Guillén hijo, encargado de la administración del restaurante.

La sede de Del Carmen 69, que había sido la casa de El Taquito durante 107 años, cerró sus puertas en 2024. La familia explicó en conferencia de prensa que el crecimiento del comercio ambulante, la inseguridad y las restricciones de tránsito por la cercanía con Palacio Nacional habían hecho insostenible la operación en el Centro Histórico. El restaurante se trasladó a Miguel Noreña 25, en la colonia San José Insurgentes, donde continúa abierto y donde la familia Guillén busca preservar la receta y el espíritu que sostuvieron el negocio durante más de un siglo, ahora adaptados a una nueva generación de comensales.

CC
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