En 1916, con la Revolución en curso, un grupo de soldados zapatistas acuartelados en el antiguo Colegio de San Ángel comenzó a levantar el piso de la iglesia. Los movía el rumor de un tesoro escondido por los frailes. Al abrir las criptas, lo que apareció fueron doce momias. Así lo consigna el INAH, que también aclara que el relato se ha transmitido como tradición popular.
Para entender cómo llegaron ahí hay que bajar al sitio donde fueron halladas. Las criptas están justo debajo del presbiterio, el área del altar mayor, en un edificio que los Carmelitas Descalzos levantaron entre 1615 y 1617 bajo la dirección de fray Andrés de San Miguel.
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Durante más de dos siglos, ese espacio subterráneo recibió a los frailes del colegio y a quienes sostenían su obra con donaciones. Sus muros conservan azulejo y pintura mural, y la cámara más ornamentada lleva el escudo de armas del sargento mayor Juan de Ortega y Valdivia, uno de esos benefactores.
Al centro, un pequeño retablo resguarda el lienzo del siglo XVII El Señor de la Columna, que el historiador Manuel Toussaint atribuyó a Baltasar de Echave Orio. Es de las pocas obras que siguen en su sitio original.
Los entierros seguían un ciclo. Tras unos siete años, los restos de los frailes salían de las criptas y pasaban al osario, cuatro cámaras situadas bajo el mismo presbiterio, a las que se baja desde el cuarto de lavabos. Sus huesos todavía se guardan ahí.
Las doce momias quedaron fuera de ese ciclo. Las condiciones del subsuelo conservaron sus cuerpos de manera natural, sin que hasta hoy se conozca con certeza la identidad de cada una.
Cuando ocurrió el hallazgo, el edificio llevaba más de medio siglo fuera de la vida conventual. Tras la exclaustración de 1861 había servido como cárcel, bodega y cuartel. Aun así, un fraile intentó darles sepultura, y los habitantes de San Ángel se opusieron hasta lograr que permanecieran en las criptas.
Esa decisión marcó la relación entre el inmueble y su comunidad. En 1939 el edificio se integró al INAH como Museo de El Carmen, que cada temporada de muertos dedica su ofrenda a algún vecino del barrio. En una de esas ediciones, el homenaje fue para las personas sepultadas en el propio convento.
La fama de las momias también salió del barrio. En los años setenta aparecieron en el cine de luchadores y más tarde en películas mexicanas de terror.
Hoy se exhiben en las criptas, restauradas en 1990, y son las únicas momias a la vista del público en la Ciudad de México. La visita forma parte de un recorrido que incluye la sacristía, el claustro y el jardín de la antigua huerta carmelita.
El Museo de El Carmen se ubica en Avenida Revolución 4 y 6, colonia San Ángel, y abre de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas.



Fuentes
Instituto Nacional de Antropología e Historia. Museo de El Carmen, Lugares INAH. https://lugares.inah.gob.mx/es/node/4241
Instituto Nacional de Antropología e Historia. Momia, Colección Momias del Museo de El Carmen, Repositorio INAH. https://repositorio.inah.gob.mx/o-50897.