El Gran Desfile de Día de Muertos de la Ciudad de México reúne cada año a más de un millón de personas entre Chapultepec y el Zócalo, pero su origen es mucho más reciente de lo que parece y no está en una costumbre antigua, sino en el cine. En la segunda mitad de marzo de 2015, el Centro Histórico cerró varias de sus calles para el rodaje de Spectre, la entrega número 24 de James Bond. Desde el 19 de marzo, el cuadrante entre Belisario Domínguez, República de Uruguay, Eje Central y Correo Mayor quedó bajo control de la producción, y cerca de 1,500 extras vestidos como calaveras, catrinas y músicos recorrieron el primer cuadro hasta la Plaza de la Constitución. La escena con la que arranca la película muestra a Bond, interpretado por Daniel Craig, en medio de una multitud que festeja a los muertos con carros alegóricos, esqueletos gigantes y música rumbo al Zócalo.
Parte de lo que aparece en pantalla salió de la ciudad. La producción contrató al Colectivo Última Hora, un grupo de cartoneros surgido en el Faro de Oriente, en Iztapalapa, cuyos esqueletos monumentales ya se exhibían en el Zócalo cada temporada de muertos. El rodaje también estuvo rodeado de polémica: correos filtrados tras el hackeo a Sony Pictures apuntaban a unos 14 millones de dólares en incentivos ofrecidos por autoridades mexicanas a cambio de una imagen favorable del país, algo que el productor Michael G. Wilson negó.
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El estreno en México fue el 2 de noviembre de 2015, con una función en el Auditorio Nacional. Para entonces, la capital ya vivía la fecha en el espacio público: además de las ofrendas, los panteones y la celebración de pueblos como Mixquic, el Museo de Arte Popular organizaba desde 2007 el Desfile de Alebrijes Monumentales y desde 2014 la sociedad civil llevaba a Reforma la Mega Procesión de Catrinas. Lo que no existía era un gran desfile oficial como el de la película.
El gobierno capitalino, entonces encabezado por Miguel Ángel Mancera, decidió crearlo, y el propio Mancera admitió en público que la idea venía de la película. La primera edición arrancó el 29 de octubre de 2016 en el Ángel de la Independencia, poco después de las 15:00 horas, con danzantes concheros al frente. El recorrido tomó Paseo de la Reforma, siguió por avenida Juárez y entró al primer cuadro hasta el Zócalo, con más de mil voluntarios repartidos en tres bloques: Viaje al Mictlán, La Muerte Niña y Pal’ Panteón. Junto a marionetas, alebrijes y carros alegóricos desfilaron figuras usadas en el rodaje. La estimación oficial superó las 250 mil personas, y en la plaza los esperaba una ofrenda monumental armada con 120 trajineras.
Desde entonces, el desfile se realiza cada año y su escala no ha dejado de crecer. Hoy sale de la Puerta de los Leones, en el Bosque de Chapultepec, y recorre cerca de ocho kilómetros hasta el Zócalo. En la edición del 1 de noviembre de 2025, el gobierno de la ciudad reportó un millón 450 mil asistentes, más de 8 mil participantes y más de 50 comparsas, con homenajes a Tongolele, Rockdrigo González, Carlos Monsiváis y Paquita la del Barrio.
La décima edición será el sábado 31 de octubre de 2026 a partir de las 14:00 horas. La Secretaría de Cultura capitalina fijó tres ejes: las raíces prehispánicas y su visión de la muerte, la cultura popular con la cartonería, las leyendas y las maneras de celebrar en cada región, y los homenajes a figuras nacionales como Juan Gabriel y José Alfredo Jiménez. Una década después de su primera salida, el Desfile de Día de Muertos ocupa un lugar fijo en el calendario de la CDMX como una tradición reciente que nació del cruce entre la celebración de muertos, el cine y el turismo.
