
En la tercera sección de Tlatelolco, a un costado de Paseo de la Reforma, se encuentra un espacio que forma parte del conjunto habitacional diseñado por el arquitecto Mario Pani entre 1960 y 1966, referente del funcionalismo urbano en la Ciudad de México. Entre andadores y áreas abiertas destaca un reloj de sol, cuya historia va más allá de lo ornamental.
Este reloj fue construido como memorial del sismo del 19 de septiembre de 1985, ocurrido a las 07:17 horas con una magnitud de 8.1. En ese mismo sitio se levantaba el edificio Nuevo León, uno de los más representativos del complejo, que no resistió el movimiento telúrico y colapsó. El reloj fue diseñado para marcar la hora exacta en la que ocurrió el desastre, convirtiéndose en un recordatorio permanente de aquel suceso que marcó a la capital.
El Taquito Taurino: 109 años de historia
La mansión maldita de Polanco
Décadas más tarde, el 19 de septiembre de 2017, un nuevo terremoto volvió a golpear a la ciudad y a Tlatelolco, coincidiendo con la misma fecha del de 1985. Entre los daños reportados entonces se registró un socavón en el área del reloj, lo que reforzó su carácter simbólico como espacio de memoria y resistencia.
Hoy en día, quienes transitan por la zona —ya sea para pasear, convivir o simplemente recorrer los espacios abiertos— pocas veces conocen la carga histórica de este lugar. El Reloj de Sol permanece ahí, como testigo de la modernidad arquitectónica de los años sesenta, del desastre sísmico de 1985 y de la capacidad de la ciudad para reconstruirse una y otra vez.