Un día como hoy, pero de 1970, el gol de penal de Gustavo «El Halcón» Peña ante Bélgica le dio a México su primer pase a cuartos de final en un Mundial y desató la primera celebración masiva en el Ángel de la Independencia.
Hoy arranca, otra vez, la ilusión de ponerse la playera y salir corriendo al Ángel de la Independencia si la Selección gana. Pero ese ritual no nació de la nada: comenzó exactamente un día como hoy, un 11 de junio, aunque de 1970. No fue una ocurrencia espontánea sin motivo: fue la consecuencia de un partido que México estaba obligado a ganar y de un gol que se volvió leyenda.
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A toda máquina y las acrobacias
Aquel jueves, México disputaba su último partido de la fase de grupos del Mundial que organizaba como anfitrión, frente a Bélgica, en el Estadio Azteca. El resultado era determinante: ganar significaba avanzar a cuartos de final por primera vez en la historia de las Copas del Mundo para la selección mexicana; no ganar significaba la eliminación.
En los primeros minutos del partido, el defensa belga Jean Thissen derribó dentro del área a Javier «Cabo» Valdivia. El árbitro argentino Norberto Ángel Coerezza marcó el penal entre las protestas de todo el equipo belga. El capitán Gustavo «El Halcón» Peña tomó el balón, aunque no era el cobrador habitual de penales del equipo y definió con un disparo que venció al portero Christian Piot.
Ese fue el único gol del partido. México ganó 1-0 y se clasificó a cuartos de final por primera vez en su historia mundialista. La explosión de júbilo, según los registros de la época, se extendió por todo el país, pero la Ciudad de México fue el epicentro: la columna de la Independencia se convirtió, esa misma noche, en el punto de reunión de una afición que jamás había vivido algo así.
Sobre por qué el Ángel y no el Zócalo se convirtió en el destino de esa primera multitud, se cuenta que tuvo que ver con la logística del propio torneo: la concentración de la Selección se encontraba sobre Paseo de la Reforma, cerca del monumento, y los aficionados habrían acudido primero a celebrar frente al hotel antes de rodear la columna. Esta explicación circula de manera amplia entre los relatos del festejo, aunque no existe un registro documental único que la confirme con precisión.
Lo que sí está documentado es lo que vino después: el Ángel de la Independencia se consolidó desde esa noche como el escenario de los grandes triunfos de la Selección Mexicana, un papel que ha mantenido durante 56 años y que se ha extendido también a los festejos de clubes como Cruz Azul. Gustavo Peña, fallecido en enero de 2021, fue recordado por la prensa deportiva precisamente como el jugador que, sin buscarlo, dio inicio a esa tradición.
A 56 años de esa tarde, el Ángel sigue listo para recibir los cantos, los abrazos y la pasión de la afición, como ya ocurrió hoy , cuando miles de aficionados volvieron a reunirse ahí tras el triunfo de México sobre Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026.

