
En la colonia Obrera, uno de los barrios con mayor tradición industrial de la Ciudad de México, se encuentra el Monumento a la Costurera, una escultura que no solo homenajea a las mujeres que perdieron la vida durante el sismo del 19 de septiembre de 1985, sino que también narra una historia de trabajo, desigualdad y lucha social.
En aquel momento, más de 40,000 costureras laboraban en talleres textiles de la zona, muchos de ellos informales y sin condiciones de seguridad adecuadas. La tragedia puso en evidencia la explotación laboral, la vulnerabilidad de estas trabajadoras y la necesidad urgente de reconocer sus derechos.
El monumento, inaugurado en 1990, representa a una costurera cosiendo una bandera, símbolo de resistencia, dignidad y memoria colectiva. A través de esta obra, se recuerda la contribución silenciosa de estas mujeres a la economía y cultura de la ciudad, así como la lucha que siguió después del desastre para exigir justicia y mejoras laborales.
Recientemente, el Gobierno de la Ciudad de México declaró este monumento como Patrimonio Cultural e Histórico, reafirmando su importancia como testimonio de una catástrofe que reveló injusticias profundas y como símbolo de la resiliencia femenina y colectiva de la colonia Obrera.
Si alguna vez te encuentras cerca del barrio, vale la pena acercarse al monumento, apreciar su diseño y reflexionar sobre la memoria histórica que guarda: un recordatorio de que la ciudad está construida tanto sobre sus logros como sobre las luchas de quienes la habitan.



